En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes han oído
que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan
resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha,
preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para
quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil
pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que
quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda".
Reflexión
Este pasaje nos presenta una de las enseñanzas más exigentes de Jesús.
Frente a la ley del «ojo por ojo y diente por diente», que buscaba limitar la
venganza, Jesús propone un camino nuevo: responder al mal no con más mal, sino
con amor, generosidad y misericordia.
Presentar la otra mejilla no significa aceptar la injusticia
pasivamente, sino romper el círculo de la violencia y de la revancha. Jesús
invita a sus discípulos a no dejarse dominar por el odio, el resentimiento o el
deseo de devolver el daño recibido. El verdadero poder del cristiano no está en
imponerse por la fuerza, sino en vencer el mal con el bien.
Asimismo, cuando Jesús habla de dar el manto, caminar una segunda milla
o prestar al que pide, nos llama a vivir una generosidad que va más allá de lo
estrictamente exigido. El amor cristiano no se mide por el mínimo necesario,
sino por la capacidad de darse gratuitamente, siguiendo el ejemplo de Dios, que
es bueno con todos.
Este Evangelio nos desafía especialmente en un mundo donde la
violencia, la confrontación y el egoísmo parecen normales. Jesús nos invita a
construir relaciones basadas en el perdón, la comprensión y la solidaridad.
Solo así podremos ser verdaderos testigos de su Reino y sembrar paz allí donde
hay conflicto.
Reflexión personal: ¿Hay alguna persona a la que necesito perdonar?
¿Estoy dispuesto a responder al mal con el bien y a practicar una generosidad
que refleje el amor de Cristo en mi vida cotidiana?

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