viernes, 26 de junio de 2026

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260628

 



San Jerónimo explica que Jesús no prohíbe amar a la familia, sino que enseña que el amor a Dios debe ocupar siempre el primer lugar. Cuando existe un conflicto entre la fidelidad a Cristo y los afectos familiares, el discípulo está llamado a elegir a Dios por encima de todo. Asimismo, recuerda que seguir a Jesús implica cargar la cruz cada día con perseverancia y fidelidad. Finalmente, destaca la dignidad de la misión de los apóstoles: quien los recibe, recibe al mismo Cristo y, por medio de Él, al Padre que lo envió. De este modo, el Señor anima a sus discípulos a cumplir su misión con confianza, asegurándoles que Dios proveerá lo necesario mediante la acogida y la generosidad de los creyentes.

(San Jerónimo [340-397]. Comentario al Evangelio de Mateo).

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