miércoles, 27 de mayo de 2026

Evangelio del 28 de mayo 2026 Lucas 22, 14-20

 



En aquel tiempo, llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: "Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios".

Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias y dijo: "Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios".

Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: "Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes."

Comentario

El texto nos sitúa en el corazón de la fe cristiana: la institución de la Eucaristía. Jesús, consciente de su entrega próxima, transforma una cena común en un acto de comunión y memoria. El pan y el vino dejan de ser simples alimentos para convertirse en signo de una alianza nueva, donde el amor se ofrece hasta el extremo.

Este pasaje nos invita a reconocer que compartir la mesa con Cristo implica participar de su vida y su misión: ser pan partido y vino derramado para los demás.

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