viernes, 1 de mayo de 2026

Evangelio del 2 de mayo 2026 Juan 14, 7-14

 


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".

Le dijo Felipe: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta". Jesús le replicó: "Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Entonces por qué dices: "Muéstranos al Padre"? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras.

Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre".

Comentario

Jesús establece una equivalencia directa: él es la revelación visible del Dios invisible. Cuando Felipe pide "muéstranos al Padre", Jesús responde con una verdad fundamental del cristianismo: la naturaleza de Dios se manifiesta plenamente en la persona de Jesús. No hay que buscar a Dios fuera de Cristo.

Jesús explica que él está "en el Padre" y el Padre "en él". Esto indica que sus palabras y sus obras no son de origen humano o independiente, sino que son la acción misma de Dios operando en el mundo. Las "obras" (milagros y enseñanzas) sirven como evidencia para aquellos a quienes les cuesta creer solo por su palabra.

Una de las promesas más sorprendentes es que aquellos que creen en él harán obras incluso "mayores". Esto no significa que los discípulos sean más poderosos que Jesús, sino que, tras su ascensión y el envío del Espíritu Santo, la misión se extendería a todo el mundo, rompiendo fronteras geográficas y temporales.

Este texto nos invita a confiar en que en Jesús tenemos acceso directo al corazón de Dios y nos anima a continuar su misión en el mundo a través de la fe y la oración.

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