jueves, 14 de mayo de 2026

Evangelio del 15 de mayo 2026 Juan 16, 20-23

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Les aseguro que ustedes llorarán y se entristecerán, mientras el mundo se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se transformará en alegría.

Cuando una mujer va a dar a luz, se angustia, porque le ha llegado la hora; pero una vez que ha dado a luz, ya no se acuerda de su angustia, por la alegría de haber traído un hombre al mundo. Así también ahora ustedes están tristes, pero yo los volveré a ver, se alegrará su corazón y nadie podrá quitarles su alegría. Aquel día no me preguntarán nada".

Comentario

Jesús prepara a sus discípulos para el dolor de su pasión, pero también les anuncia una alegría nueva y definitiva.

Este texto nos recuerda que el sufrimiento no tiene la última palabra. Muchas veces atravesamos momentos de incertidumbre, pérdida o tristeza, pero Dios puede transformar esas experiencias en crecimiento, esperanza y vida nueva. La alegría que Cristo ofrece no depende de circunstancias externas, sino de su presencia viva en nuestro corazón.

Jesús nos invita a confiar plenamente en el Padre: una relación cercana donde la oración brota con fe y esperanza. En medio de las pruebas, el cristiano está llamado a esperar, sabiendo que después de la noche siempre amanece la luz de la Resurrección.

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