miércoles, 11 de febrero de 2026

La Libertad de los Hijos de Dios: Más allá del Placer Efímero

 



En un mundo que nos invita constantemente a vivir para el "yo" y el disfrute pasajero, los cristianos estamos llamados a una reflexión más profunda sobre nuestra misión en el presente. El hedonismo y la ley del menor esfuerzo no solo debilitan el carácter, sino que nos alejan del prójimo y del plan de amor que el Creador tiene para nosotros.

Recordemos que los mandamientos y los consejos evangélicos no son cadenas, sino sendas de auténtica libertad. Al reflexionar sobre nuestra dignidad y el uso de nuestro libre albedrío, descubrimos que:

El bienestar no es el fin supremo: La alegría cristiana es más profunda que la simple diversión.

La dignidad es sagrada: Ningún deseo personal justifica usar al hermano como un objeto.

Somos administradores de nuestra libertad: Dios nos ha confiado nuestra propia voluntad para construir Su Reino, no para aislarnos en el egoísmo.

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