martes, 10 de febrero de 2026

Evangelio del 11 de febrero 2026 Marcos 7, 14-23

 



En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro".

Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: "¿Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?" Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.

Luego agregó: "Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre".

 

Reflexión

  

En este pasaje, Jesús nos invita a mirar más allá de las apariencias externas y a examinar el corazón. Él enseña que lo que realmente contamina al ser humano no es lo que entra por la boca, sino lo que sale del corazón: los malos pensamientos, las injusticias, el orgullo, la envidia. Esta enseñanza nos llama a una conversión profunda, no solo de actos visibles, sino de intenciones y deseos.

Es un llamado a la autenticidad: vivir una fe que no se quede en rituales vacíos, sino que transforme nuestro interior. Porque el verdadero culto a Dios nace de un corazón limpio, humilde y justo. ¿Qué actitudes o pensamientos necesitas purificar hoy para reflejar mejor el amor de Cristo?

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