viernes, 6 de febrero de 2026

Evangelio del 7 de febrero 2026 Marcos 6, 30-34

 



En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces, Él les dijo: «Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

Reflexión

Jesús reconoce la fatiga de sus discípulos. Nos recuerda que la misión no puede sostenerse sin momentos de silencio, oración y reposo. El descanso también es parte del servicio.

Aunque buscaba un momento de tranquilidad, Jesús no se cierra al clamor de la gente. Su corazón se mueve por la necesidad espiritual de quienes lo siguen.

La multitud no solo necesita pan material, sino también la palabra que da sentido y esperanza. Jesús se convierte en el Pastor que guía y alimenta.

Este texto nos invita a equilibrar la acción con el descanso, y a vivir con un corazón abierto a la compasión. La verdadera misión cristiana nace de la escucha de Dios y se concreta en la entrega generosa a los demás.

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