En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Vayan
por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura. El que crea y se
bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Estos son los
milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi
nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un
veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos
quedarán sanos".
El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a
la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y
el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que
hacían.
Comentario
Este texto nos muestra el momento culminante en que Jesús confía a sus
discípulos la misión de anunciar el Evangelio a todo el mundo. Es una
invitación a salir, a no quedarse en la comodidad del grupo, sino a llevar la
buena noticia a cada rincón de la vida.
Este pasaje nos recuerda que la fe no se guarda, se comparte; y que el
poder de Dios acompaña siempre a quienes actúan con amor y valentía. Es el
envío que transforma a los seguidores en testigos activos del Reino.

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