En aquel tiempo, la gente le preguntó a Jesús: "¿Qué señal vas a
realizar tú, para que la veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras?
Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a
comer pan del cielo".
Jesús les respondió: "Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio
pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el
pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo".
Entonces le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Jesús
les contestó: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá
hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed".
Comentario
El pasaje de Juan muestra a la multitud pidiendo a Jesús una señal para
creer, comparándolo con Moisés y el maná en el desierto. Sin embargo, Jesús los
lleva a un nivel más profundo: no se trata solo de un milagro material, sino de
reconocer que Dios mismo es quien da el verdadero alimento.
Jesús revela que Él es el “pan de vida”, es decir, el alimento que
sacia el hambre más profunda del ser humano: el sentido, la esperanza y la vida
eterna. Mientras el maná sostenía el cuerpo por un tiempo, Jesús ofrece una
vida que no se agota.
Este texto invita a pasar de buscar solo soluciones inmediatas o
materiales, a descubrir en Jesús la respuesta plena a nuestras necesidades más
hondas. Creer en Él no es solo aceptar una idea, sino confiar y acercarse,
sabiendo que en Él nunca quedaremos vacíos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario