El papel de los asalariados en la Iglesia, quienes, a pesar de sus
posibles intereses terrenales, son instrumentos a través de los cuales se
transmite la voz de Cristo. Aunque los escribas y fariseos (representantes de
la enseñanza oficial) puedan tener motivaciones egoístas, la verdad divina
puede llegar a través de ellos, ya que enseñan la ley de Dios, aunque a veces
su comportamiento no corresponda a lo que predican.
San Agustín hace un llamado a discernir lo bueno de lo malo: los fieles
deben aceptar la enseñanza de la ley divina aunque provenga de alguien con
malas intenciones. Utiliza la metáfora del racimo de uvas, donde la espina
puede estar involucrada en su crecimiento, pero no es la causa de su fruto, ya
que este proviene de la raíz de la vid. El mensaje es claro: se debe separar el
bien del mal, buscando siempre la raíz de la verdad, que es Cristo. (San
Agustín [354-430]. Tratado 46 sobre san Juan).

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