domingo, 8 de febrero de 2026

Evangelio del 9 de febrero 2026 Marcos 6, 53-56

 



En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.

Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba y le llevaban en camillas a los enfermos.

A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaban que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados.

Reflexión

Al llegar a Genesaret, no hay protocolos ni distancias; hay una urgencia por el encuentro.

El texto dice que, en cuanto bajaron de la barca, la gente "lo reconoció". Esto nos habla de una búsqueda activa. No buscaban una idea abstracta, buscaban a la Persona que sabían que podía transformar su realidad.

Lo más conmovedor es el detalle de querer tocar siquiera "el fleco de su manto". No pedían grandes discursos ni milagros espectaculares; confiaban en que el contacto más mínimo con lo sagrado era suficiente para ser sanados. Es una invitación a valorar la fe en los gestos pequeños y cotidianos.

La gente no solo iba por su cuenta, sino que "recorrían toda la región" llevando a los enfermos en camillas. Hay una solidaridad implícita: cuando alguien encuentra una fuente de vida y salud, su primer instinto es compartirla con los que más sufren.

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