miércoles, 4 de febrero de 2026

Evangelio del 5 de febrero 2026 Lucas 9, 23-26




En aquel tiempo, Jesús le dijo a la multitud: "Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?

Por otra parte, si alguien se avergüenza de mí y de mi doctrina, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga revestido de su gloria y de la del Padre y de la gloria de los santos ángeles".

Reflexión

Seguir a Jesús no ocurre en un vacío espiritual; sucede mientras caminamos hacia el trabajo, usamos el celular o nos cruzamos con desconocidos. La "cruz de cada día" son nuestros sacrificios, nuestra paciencia y nuestra fidelidad en un mundo que a menudo corre en dirección contraria.

En una cultura que nos empuja constantemente a "ganar el mundo" (fama, éxito, posesiones), la figura de Cristo nos invita a soltar el ego para encontrar una vida con propósito real.

El texto advierte sobre avergonzarse de Él. Caminar con coherencia cristiana hoy requiere valentía; es ser luz en medio del ruido y la indiferencia de la multitud.

Al final, la pregunta que nos deja esta escena es: En medio de mi rutina y mis afanes, ¿estoy caminando al paso de Jesús o simplemente soy un espectador más en la multitud? 

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