viernes, 20 de febrero de 2026

Evangelio del 21 de febrero 2026 Lucas 5, 27-32

 


En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano, llamado Leví (Mateo), sentado en su despacho de recaudador de impuestos y le dijo: "Sígueme". Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.

Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús y estaban a la mesa, con ellos, un gran número de publicanos y otras personas. Los fariseos y los escribas criticaban por eso a los discípulos, diciéndoles: "¿Por qué comen y beben con publicanos y pecadores?" Jesús les respondió: "No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores para que se conviertan".

Reflexión

“SÍGUEME”.

Leví, considerado pecador y marginado por su oficio, no duda. Deja todo y sigue a Jesús. Este gesto nos habla de la fuerza transformadora de la mirada y la confianza de Cristo. No importa el pasado ni la reputación; lo que importa es la disposición del corazón para responder.

Más adelante, cuando Jesús comparte la mesa con publicanos y pecadores, los fariseos cuestionan su conducta. Pero Él responde con una enseñanza profunda: “No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a la conversión.”

Esta frase nos recuerda que la misericordia está en el centro del mensaje cristiano. Jesús no excluye, no señala con desprecio, sino que se acerca, sana y ofrece una nueva oportunidad.

¿Estamos dispuestos a levantarnos y seguir cuando Dios nos llama?

¿Somos capaces de mirar a los demás con misericordia y no con juicio?

Este relato es un recordatorio de que nadie está fuera del alcance del amor de Dios y que cada encuentro con Él puede ser el inicio de una vida nueva.

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