En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le
preguntaron: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los
fariseos sí ayunamos?" Jesús les respondió: "¿Cómo pueden llevar luto
los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que
les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán".
Reflexión
Este pasaje nos recuerda que la fe no es solo sacrificio o norma
externa, sino encuentro vivo. Cuando Dios se hace cercano, el corazón se llena
de gozo. El ayuno y las prácticas religiosas tienen sentido, pero deben nacer
del amor y del momento oportuno, no de la costumbre vacía.
La imagen del esposo nos invita a vivir la relación con Dios como una fiesta de presencia: reconocer cuándo es tiempo de celebrar su cercanía y cuándo es tiempo de espera y conversión. En ambos momentos, lo esencial es mantener el corazón unido a Él.

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