viernes, 30 de enero de 2026

Evangelio del 31 de enero 2026 Marcos 4, 35-41

 



Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: "Vamos a la otra orilla del lago". Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.

 De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: "Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?" Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: "¡Cállate, enmudece!"

 Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: "¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?" Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: "¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?"

 

Reflexión

 

Este pasaje nos recuerda que incluso en medio de las tormentas más intensas de la vida, Jesús permanece presente y tiene poder para traer calma. Los discípulos, aterrados por el viento y las olas, olvidan quién está con ellos en la barca. Su miedo revela su falta de confianza, pero también nos muestra que es humano dudar cuando todo parece perdido.

 La respuesta de Jesús —“¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?”— nos interpela directamente. Nos invita a mirar más allá del caos y a reconocer que la fe no elimina las tormentas, pero sí transforma cómo las enfrentamos. Tener a Cristo en nuestra barca no significa que no habrá viento, sino que nunca estaremos solos.

jueves, 29 de enero de 2026

Evangelio del 30 de enero 2026 Marcos 4, 26-34

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha".

Les dijo también: "¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra".

Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

Reflexión

Este pasaje nos recuerda que el Reino de Dios crece de manera sencilla y silenciosa. Muchas veces no vemos resultados inmediatos, pero Dios actúa incluso cuando no lo percibimos. Nuestra tarea es sembrar con fe y constancia, confiando en que Él hará crecer lo que parece pequeño.

La parábola del grano de mostaza nos anima a no perder la esperanza: lo humilde y frágil puede transformarse en algo grande y lleno de vida. Dios obra desde lo pequeño, invitándonos a confiar, esperar y creer que su amor siempre da fruto a su tiempo.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260201

Nadie disfruta vivir una existencia marcada por la adversidad y la marginación. Si las bienaventuranzas felicitan a los pobres, a los sufrientes y a los hambrientos, no es con la intención de propagar ningún tipo de resignación o pasividad. Al contrario, el genuino mensaje de las bienaventuranzas es un acicate a favor de la esperanza activa y del compromiso en pro de la paz con justicia. Como bien señala el mismo Señor Jesús, los discípulos sensatos son quienes escuchan este mensaje gozoso y paradójico y no obstante los riesgos y dificultades, lo ponen en práctica. Los insensatos se desentienden y a lo sumo lo explican, lo predican y desafortunadamente, lo entierran entre los recuerdos nostálgicos de unos ideales que nunca intentaron concretar.

 


RAÍCES DE NUESTRA FE 1 FEBRERO 2026


 

Período inicial de los Padres de la Iglesia (siglos 1-11). A/ período de los Padres de la Iglesia los especialistas los dividen en tres. Cada uno de estos tiene una extensión cronológica muy desigual: no todos se dividen en tiempos iguales. Esto no impide la importancia doctrinal que todos estos períodos encierran. Iniciamos con el primer período: Periodo de los orígenes. Esta etapa termina con el Concilio de Nicea (año 325). Es la etapa que más interesa a la crítica moderna, por contener los orígenes del cristianismo. A este período pertenecen los llamados «Padres Apostólicos», cuyos escritos, aunque carentes de valor literario o filosófico, reflejan el eco inmediato de la predicación apostólica, ofreciendo un cuadro auténtico e inmediato de la vida, de los sentimientos, de las aspiraciones y de las ideas de las primeras comunidades cristianas esparcidas por la cuenca oriental del Mediterráneo entre los siglos I y ll de nuestra era. Los patrólogos opinan que la carta de Clemente de Roma a la comunidad de Corinto, escrita alrededor de los años 96-98 d.C., es el documento patrístico más antiguo. Estos Santos Padres nos informan el cómo se entendió, se constituyó y se organizó la Iglesia fundada por Cristo. La autoridad de estos Padres sólo es compartida parcialmente por los «Padres Apologistas» de los siglos siguientes. Por otra parte, estos últimos ofrecen los primeros ejemplos de sistematización doctrinal, que los convierten en verdaderos precursores de los grandes maestros de la «época de oro» de los Padres.

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260201

 


 


«Viendo la muchedumbre, subió al monte... Subió a un monte porque colocado en la cumbre de la majestad del Padre dio los preceptos celestiales de la vida. Bienaventurados los mansos... i- El Señor ofrece a los mansos la posesión de la tierra, esto es, de su cuerpo, aquel que Él mismo tomó. Y como por la mansedumbre de nuestro corazón habita Jesucristo en nosotros, cuando esto sucede, también quedamos adornados con la gloria de su i- cuerpo. Bienaventurados los que lloran... Se llaman llorantes, no los que se entristecen llorando la orfandad o las afrentas u otros daños, sino los que lloran sus pecados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia... Ofrece la bienaventuranza a los que tienen hambre y sed de justicia, manifestando que el perfecto conocimiento de Dios es el que constituye la avidez de los santos que no puede saciarse hasta que no habiten en el cielo, Y esto es lo que se expresa con aquellas palabras: porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos... Tanto se complace Dios en nuestra bondad para con todos, que ofrece su misericordia sólo a los que son misericordiosos. Bienaventurados los que trabajan por la paz. La bienaventuranza de los pacíficos es el premio de su adopción. Y por ello se dice: Porque serán llamados hijos de Dios. El padre de todos es solamente Dios, y no se puede entrar a formar parte de su familia si no vivimos en paz mutuamente por medio de la caridad fraterna. Bienaventurados los perseguidos... Así cuenta en la última bienaventuranza a todos los que sufren todas las cosas por Jesucristo, se reserva el Reino de los Cielos a éstos, porque en el desprecio de las cosas del mundo son verdaderos pobres de espíritu» (San Hilario de Poitiers [c.310-368]. Evangelio de san Mateo, 4).

 

IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A Domingo 1 de febrero 2026

 



 

ANTÍFONA DE ENTRADA

Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones, para que podamos agradecer tu poder santo y nuestra gloria sea alabarte (Sal 105, 47).

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA

Concédenos, Señor Dios nuestro, adorarte con toda el alma y amar a todos los hombres con afecto espiritual. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

            Monición: Son los pobres y humildes de corazón que confían en Dios los que están a salvo del "Día del Señor". Es a partir de "este puñado de gente pobre y humilde" desde la que Dios construye una nueva sociedad. Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA (Sof 2, 3; 3, 12-13)

Del libro del profeta Sofonías

Busquen al Señor, ustedes los humildes de la tierra, los que cumplen los mandamientos de Dios. Busquen la justicia, busquen la humildad. Quizá puedan así quedar a cubierto el día de la ira del Señor.

"Aquel día, dice el Señor, yo dejaré en medio de ti, pueblo mío, un puñado de gente pobre y humilde. Este resto de Israel confiará en el nombre del Señor. No cometerá maldades ni dirá mentiras; no se hallará en su boca una lengua embustera. Permanecerán tranquilos y descansarán sin que nadie los moleste".

Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 145)      

R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

L. El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido; él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo. / R.

L. Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado. / R.

L. A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo. Reina el Señor eternamente, reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos. / R.

           

Monición: San Pablo invita a la comunidad a revisar si sus criterios están de acuerdo con los de Dios. Hagamos propia la frase del Apóstol, "Por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús". Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA (1 Cor 1, 26-31)

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios

Hermanos: Consideren que entre ustedes, los que han sido llamados por Dios, no hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, según los criterios humanos. Pues Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo, para humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes; a los insignificantes y despreciados del mundo, es decir, a los que no valen nada, para reducir a la nada a los que valen; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios.

En efecto, por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús, a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y nuestra redención. Por lo tanto, como dice la Escritura: El que se gloría, que se gloríe en el Señor.

 Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Mt 5, 12)

R Aleluya, aleluya. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos.

R. Aleluya, aleluya.

           

Monición: En el evangelio escucharemos las Bienaventuranzas en las que Jesús nos propone el camino de la verdadera felicidad; es el camino para poseer el Reino de Dios que Jesús anuncia con su persona y misión. Escuchemos.

 

EVANGELIO (Mt 5, 1-12)

Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, y les dijo:

"Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos". Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Invoquemos, hermanos, con corazón unánime y plegaria ferviente, a Dios Padre, fuente y origen de todo bien. Oremos diciendo:

TODOS: Escúchanos, Señor, que confiamos en ti.

1.         Por la santa Iglesia, reunida aquí en el nombre del Señor y extendida por todo el mundo. Roguemos al Señor.

2.         Por nuestro pueblo, por su prosperidad y por todos los que en él moran. Roguemos al Señor.

3.         Por los que están de viaje, por los enfermos y prisioneros, por los pobres y por todos los que sufren. Roguemos al Señor.

4.         Por nuestros hermanos difuntos, para que Dios los reciba en su reino de luz y felicidad. Roguemos al Señor.

Sacerdote: Dios nuestro, que has prometido a los pobres y humildes la felicidad del reino eterno, escucha nuestras oraciones y no permitas que tus fieles se dejen seducir por los engaños del mundo, antes bien, a semejanza de los humildes del Evangelio, sigan con fidelidad al Señor y experimenten así la fuerza de su Espíritu. Por Cristo, nuestro Señor.

 TODOS: Amén.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, complacido, estos dones que ponemos sobre tu altar en señal de nuestra sumisión a ti y conviértelos en el sacramento de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

La creación alaba al Señor

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque creaste el universo con todo cuanto contiene; determinaste el ciclo de las estaciones; pero formaste al hombre a tu imagen y semejanza y lo hiciste dueño de un mundo portentoso, para que en tu nombre dominara la creación entera y, al contemplar la grandeza de tus obras, en todo momento te alabara, por Cristo, Señor nuestro. A quien cantan los cielos y la tierra, los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame por tu misericordia. A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado (Cfr. Sal 30, 17-18).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te rogamos, Señor, que, alimentados con el don de nuestra redención, este auxilio de salvación eterna afiance siempre nuestra fe en la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

A menudo, el lenguaje de las bienaventuranzas se ha malinterpretado como un consuelo vacío o una invitación al conformismo. Reflexión 20260201


 

miércoles, 28 de enero de 2026

Evangelio del 29 de enero 2026 Marcos 4, 21-25

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga".

Siguió hablándoles y les dijo: "Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará".

Reflexión

Este pasaje nos recuerda que la luz de la verdad no está hecha para esconderse, sino para iluminar. Jesús nos invita a no ocultar lo que hemos recibido: los dones, la fe, la sabiduría. Así como una lámpara se coloca en alto para alumbrar a todos, nuestras acciones y palabras deben reflejar la luz de Dios en el mundo.

Además, nos advierte que quien escucha con atención y pone en práctica lo aprendido, recibirá aún más. Pero quien descuida o ignora, perderá incluso lo poco que tiene. Es un llamado a vivir con responsabilidad espiritual, a cultivar el corazón y a compartir la luz que hemos recibido.

En pocas palabras: la verdad se revela, la luz se comparte, y el crecimiento espiritual depende de nuestra apertura y generosidad.

martes, 27 de enero de 2026

Evangelio del 28 de enero 2026 Marcos 4, 1-20

 



En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago, y se reunió una muchedumbre tan grande, que Jesús tuvo que subir en una barca; ahí se sentó, mientras la gente estaba en tierra, junto a la orilla. Les estuvo enseñando muchas cosas con parábolas y les decía:

"Escuchen. Salió el sembrador a sembrar. Cuando iba sembrando, unos granos cayeron en la vereda; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, donde apenas había tierra; como la tierra no era profunda, las plantas brotaron en seguida; pero cuando salió el sol, se quemaron, y por falta de raíz, se secaron. Otros granos cayeron entre espinas; las espinas crecieron, ahogaron las plantas y no las dejaron madurar. Finalmente, los otros granos cayeron en tierra buena; las plantas fueron brotando y creciendo y produjeron el treinta, el sesenta o el ciento por uno". Y añadió Jesús: "El que tenga oídos para oír, que oiga".

Cuando se quedaron solos, sus acompañantes y los Doce le preguntaron qué quería decir la parábola. Entonces Jesús les dijo: "A ustedes se les ha confiado el secreto del Reino de Dios; en cambio, a los que están fuera, todo les queda oscuro; así, por más que miren, no verán; por más que oigan, no entenderán; a menos que se arrepientan y sean perdonados".

Y les dijo a continuación: "Si no entienden esta parábola, ¿cómo van a comprender todas las demás? 'El sembrador' siembra la palabra.

'Los granos de la vereda' son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero cuando la acaban de escuchar, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.

'Los que reciben la semilla en terreno pedregoso', son los que, al escuchar la palabra, de momento la reciben con alegría; pero no tienen raíces, son inconstantes, y en cuanto surge un problema o una contrariedad por causa de la palabra, se dan por vencidos.

'Los que reciben la semilla entre espinas' son los que escuchan la palabra; pero por las preocupaciones de esta vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás, que los invade, ahogan la palabra y la hacen estéril.

Por fin, 'los que reciben la semilla en tierra buena' son aquellos que escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha: unos, de treinta; otros, de sesenta; y otros, de ciento por uno".

Reflexión

El texto nos invita a mirar nuestro corazón como la tierra donde cae la semilla. La Palabra de Dios es sembrada con generosidad en todos, pero no siempre encuentra el mismo terreno. A veces se pierde por la distracción, otras no crecen por falta de profundidad, o se ahoga entre preocupaciones y deseos. Solo cuando el corazón está dispuesto, atento y perseverante, la semilla da fruto abundante. Esta parábola nos llama a preguntarnos qué tipo de tierra somos y a disponernos cada día para acoger la Palabra con apertura, paciencia y fidelidad.


lunes, 26 de enero de 2026

Evangelio del 27 de enero 2026 Marcos 3, 31-35



En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: "Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan".

Él les respondió: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?" Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: "Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre".

Reflexión

En un contexto donde la familia biológica y los lazos de sangre lo eran todo, Jesús propone una nueva definición de pertenencia.

La mirada más allá de la sangre

Cuando le avisan a Jesús que su madre y sus hermanos están fuera buscándolo, su respuesta no es un desaire, sino una ampliación del concepto de familia. Él no niega a su familia terrenal, sino que invita a todos a formar parte de una familia espiritual que no se rige por el ADN, sino por la disposición del corazón.

La centralidad de la Voluntad de Dios

Jesús establece un criterio único para la fraternidad: "El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre". No basta con estar "cerca" de Jesús físicamente. La verdadera cercanía es la obediencia amorosa al Padre. Esto democratiza el acceso a la intimidad con Dios; cualquier persona, sin importar su origen, puede ser "familia" de Jesús.

Una comunidad de iguales

Al mirar a los que estaban sentados a su alrededor en círculo, Jesús valida a la comunidad que escucha y pone en práctica su palabra. Nos enseña que la Iglesia no es una institución de extraños, sino un hogar donde el vínculo que nos une es nuestra fe compartida y el deseo de vivir según los valores del Reino.

Reflexión personal: A veces nos sentimos solos o desconectados, pero este pasaje nos recuerda que, al intentar vivir con rectitud y amor según el plan de Dios, entramos automáticamente en el círculo más íntimo de Jesús.

domingo, 25 de enero de 2026

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. de

Evangelio del 26 de enero 2026 Marcos 3, 22-30

 



En aquel tiempo, los escribas que habían venido de Jerusalén decían acerca de Jesús: "Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera".

Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: "¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno". Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo.

Reflexión

Lo impactante de este pasaje no es solo la acusación, sino de dónde viene. Los escribas eran los expertos en la Ley, los "estudiosos" que deberían haber reconocido al Mesías. Sin embargo, ante lo inexplicable (las sanaciones y liberaciones de Jesús), prefieren atribuir el bien al mal antes que admitir que estaban equivocados. Llamar a la luz "tinieblas" es el síntoma más grave de un corazón endurecido.

Jesús nos enseña que el Reino de Dios no es confusión, sino orden y propósito. Si Jesús vence al mal, es porque posee una autoridad superior. Él utiliza la analogía del "hombre fuerte" para explicar que, para liberar a la humanidad, primero debía atar al opresor.

Este texto suele generar temor, pero su significado es profundo: el pecado contra el Espíritu Santo no es un error puntual, sino una actitud persistente de rechazo. Si alguien decide que la mano de Dios es, en realidad, la mano del demonio se cierra a sí mismo la puerta del perdón, porque está rechazando la única herramienta que nos lleva al arrepentimiento: el Espíritu Santo.

Examinemos cómo juzgamos lo que Dios hace en los demás. ¿Estamos abiertos a la sorpresa de la gracia o somos como los escribas, atrapados en nuestros propios prejuicios?

sábado, 24 de enero de 2026

Evangelio del 24 de enero 2026 Marcos 3, 20-21


 


En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco.

 

Reflexión

 

El Evangelio de Marcos nos presenta un contraste profundo entre la entrega de Jesús y la incomprensión de quienes lo rodeaban.

Jesús no pone límites a su disponibilidad; su prioridad es sanar, enseñar y consolar, incluso por encima de sus propias necesidades físicas básicas. Es el retrato de un amor que se desgasta y se da por entero.

Lo más impactante de este pasaje es la reacción de su familia y conocidos. Al ver su estilo de vida radical, dicen: "Está fuera de sí" (o "está loco").

El mundo a menudo confunde la pasión por el Reino de Dios con la locura. Para sus parientes, lo sensato era detenerse, comer y cuidarse; para Jesús, la urgencia del Evangelio no permitía pausas.

Jesús experimenta aquí el dolor de no ser comprendido por aquellos que más deberían conocerlo. Nos enseña que seguir la voluntad de Dios a veces implica caminar en contra de las expectativas de nuestro entorno más cercano.

Este pasaje nos invita a preguntarnos:

¿Hasta qué punto estamos dispuestos a "perder la cabeza" o la comodidad por los demás?

¿Nos frena el "qué dirán" de nuestra familia o amigos cuando intentamos vivir nuestra fe con coherencia?

Vivir con la intensidad de Jesús puede parecer una locura para el mundo, pero ante los ojos de Dios, es la forma más pura de cordura y amor.

 

jueves, 22 de enero de 2026

Evangelio del 23 de enero 2026 Marcos 3, 13-19

 



En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que él quiso, y ellos lo siguieron. Constituyó a doce para que se quedaran con él, para mandarlos a predicar y para que tuvieran el poder de expulsar a los demonios.

Constituyó entonces a los Doce: a Simón, al cual le impuso el nombre de Pedro; después, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el nombre de Boanergues, es decir "hijos del trueno"; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y a Judas Iscariote, que después lo traicionó.

Reflexión

En Marcos 3, 13-19, Jesús no elige a los Doce por su perfección, sino por su disponibilidad. Los llama uno a uno, los invita a estar con Él y luego los envía en misión. La iniciativa es siempre de Jesús: Él conoce las fragilidades de cada apóstol, pero confía en que la cercanía con Él los transformará.

Este pasaje nos recuerda que la vocación cristiana nace del encuentro y de la relación, no del mérito. Antes de hacer, está el estar con Jesús. Desde ahí brota la misión, que no se vive en soledad, sino en comunidad, con diversidad de rostros, historias y temperamentos. Dios sigue llamando hoy, contando también con nuestras limitaciones, para construir su Reino desde la comunión y el servicio.

miércoles, 21 de enero de 2026

Evangelio del 22 de enero 2026 Marcos 3, 7-12

 



En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde él estaba.

Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo.

En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: "Tú eres el Hijo de Dios". Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran.

 

Reflexión

 

El texto describe a una multitud inmensa que viene de todas partes (Galilea, Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania). Muchos buscaban a Jesús no necesariamente por su mensaje, sino por sus milagros y curaciones.

Reflexión: A veces nos acercamos a lo espiritual solo cuando necesitamos un "auxilio urgente". El texto nos invita a preguntarnos: ¿Buscamos a Jesús por lo que nos puede dar, o por quién es Él?

 

Jesús pide una barca para que la multitud no lo "aplastara". Esta barca no es solo un refugio físico, sino un símbolo de la distancia necesaria para que su palabra pueda ser escuchada. Sin orden y sin espacio, el mensaje se pierde en el tumulto.

Reflexión: En un mundo lleno de ruido y exigencias constantes, necesitamos nuestra propia "barca" (el silencio, la oración, el retiro) para que Dios pueda hablarnos sin que las preocupaciones nos asfixien.

 

Resulta paradójico que los "espíritus impuros" reconozcan a Jesús como el Hijo de Dios, mientras que la gente común aún no lo entiende del todo. Jesús les prohíbe hablar porque no quiere una fe basada en el espectáculo o en el miedo, sino una que nazca del amor y el seguimiento diario.

Reflexión: La verdadera identidad de Jesús se revela plenamente en la Cruz, no solo en los milagros. Él prefiere el silencio antes que una fama malentendida.

martes, 20 de enero de 2026

Evangelio del 21 de enero 2026 Marcos 3, 1-6

 


En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: "Levántate y ponte allí en medio".

Después les preguntó: "¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?" Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: "Extiende tu mano". La extendió, y su mano quedó sana.

Entonces se fueron los fariseos y comenzaron a hacer planes con los del partido de Herodes para matar a Jesús.

Reflexión

Los fariseos estaban presentes en la sinagoga, pero su atención estaba en Jesús para ver si "rompía" el descanso del sábado. Mientras que para ellos la religión era un conjunto de reglas para juzgar, para Jesús era una oportunidad para restaurar la vida.

Jesús no solo sana físicamente al tullido, sino que le pide un acto de fe y exposición: ponerse en medio y extender la mano. Este gesto simboliza la invitación de Dios a mostrarnos tal cual somos, con nuestras parálisis y debilidades, para que su gracia pueda actuar.

Jesús los miró con ira y tristeza ante la dureza de sus corazones. Esta curación manifiesta de que Dios prefiere la bondad a los sacrificios rituales. El "silencio" de los fariseos ante la pregunta de Jesús sobre si es lícito hacer el bien en sábado, demuestra que la ideología puede cegar la empatía humana.

Vale la pena preguntarnos ¿Qué pesa más en nuestro día a día? ¿La norma estricta o la necesidad del prójimo que tenemos delante?

La libertad como requisito indispensable de la fe. Reflexión 20260125


UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260125

La fe cristiana, el ideal cristiano relativo a las relaciones sociales, económicas y familiares no es obligatorio para quienes no comparten nuestra fe. El evangelio de la gracia, la llamada ley nueva, no es en realidad una obligación que se pueda imponer a nadie. No podemos obligar a ninguna persona a entrar en el banquete del Reino. Entre el mensaje del Evangelio y el mensaje profético de Isaías hay una continuidad: los mecanismos violentos y autoritarios quedan desterrados para siempre. Como bien dijera Gandhi: "no hay camino a la paz, la paz es el camino". De ahí que, ningún tipo de coacción violenta puede utilizarse para establecer el ideal evangélico. La luz del Evangelio es una fuerza magnética que produce alegría en quien la acoge con libertad; cuando alguna autoridad la pretende imponer verticalmente, solamente genera rechazo y resistencia.

 

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260125

 



 

«Habiendo oído Jesús que Juan había sido preso, se retiró a Galilea. ¿Por qué se retiró voluntariamente? Para enseñarnos que no nos pongamos por nuestra propia cuenta en la tentación, sino más bien la evitemos y pasemos de largo. No es cosa culpable el no arrojarse al peligro, sino el no proceder con fortaleza cuando somos puestos en la tentación. Queriendo, pues, enseñarnos esto, cedió un poco a la envidia de los judíos y se retiró a Cafarnaúm. Cumplía al mismo tiempo con una profecía; y parecía apresurarse a coger en la pesca a los futuros doctores del universo, pues allá vivían y allá ejercitaban su trabajo de pescadores. Observa cómo, puesto que ha de ir a los gentiles, toma siempre ocasión de los mismos judíos. En este caso, con andar poniendo asechanzas al Precursor y con haberlo enrejado en la cárcel, lo obligan a retirarse a Galilea de los gentiles. No hace mención de Judá ni nombra todas las tribus, sino que designa el sitio con estas palabras: Tierra de Zabulón (...) El pueblo que habita en las tinieblas vio una gran luz. No se refiere aquí a las tinieblas sensibles sino al error y a la impiedad. Por esto añadió: Y para los que habitan en la región de sombras mortales, una luz se levantó. Para que entendieras que no hablaba ni de la luz ni de las sombras que perciben los sentidos, al hablar de la luz no la llamó simplemente luz, sino luz grande: esa luz que en otro sitio es llamada luz verdadera. Y al referirse a las tinieblas, las llamó sombras de muerte. Luego, para declarar que los encontró cuando no lo buscaban, sino que Dios desde las alturas se les apareció, dijo: Para ellos una luz se levantó» (San Juan Crisóstomo [c.347-407]. Homilía 14, sobre Mateo).

 

RAÍCES DE NUSTRA FE 25 de enero 2026

 



Contexto histórico de los Padres (segunda parte). Para entender mejor el impacto que tuvieron los Padres de la Iglesia, es útil analizar el contexto histórico en el que se desenvolvieron. La sociedad en donde nació y se propagó el cristianismo estaba marcada por un ambiente de pluralismo religioso. En esta sociedad el cristianismo competía con muchas creencias paganas, así como con doctrinas filosóficas que cuestionaban los principios fundamentales de la fe. Este escenario exigió una respuesta teológica profunda y bien fundamentada. Respuesta que sólo pudieron dar los «Santos Padres». Desde el siglo I a.C. en el Imperio Romano se produjeron cambios significativos en su estructura política y social. Entre estos se produjo la romanización de las culturas helenísticas, generándose un ambiente intelectual fertilizado por el diálogo cultural entre griegos y romanos, lo que permitió a los Padres acercarse a las filosofías del tiempo e integrar muchos de sus conceptos en la visión cristiana, contribuyendo a la consolidación del cristianismo como una religión universal. Con un consenso casi generalizado se considera que la «Época Patrística» abarca los siete primeros siglos de la nuestra era. Por supuesto, cuanto más antiguo sea un Padre, más autorizado será su testimonio, siempre que su doctrina resulte concorde con lo que Jesucristo reveló a la Iglesia, y su conducta haya estado en sintonía con esas enseñanzas. Como vemos, estas dos características resultan esenciales. Por esta razón, si falta alguna, a estos escritores no se les cuenta en el catálogo de los Padres, aunque sean muy antiguos.

 

III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A Domingo 25 de enero 2026

 

ANTÍFONA DE ENTRADA

Canten al Señor un cántico nuevo, hombres de toda la tierra, canten al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia, y en su templo, belleza y majestad.

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, dirige nuestros pasos de manera que podamos agradarte en todo uy así, merezcamos, en nombre de tu Hijo amado, abundar en toda clase de obras buenas. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Isaías: 8, 23-9, 3

 

En otro tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí; pero en el futuro llenará de gloria el camino del mar, más allá del Jordán, en la región de los paganos. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció. Engrandeciste a tu pueblo e hiciste grande su alegría. Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar, como se alegran al repartirse el botín. Porque tú quebrantaste su pesado yugo, la barra que oprimía sus hombros y el cetro de su tirano, como en el día de Madián. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 26

 

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

 

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar? R.

 

Lo único que pido, lo único que busco, es vivir en la casa del Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar continuamente en su presencia. R.

 

La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía. R.

 

SEGUNDA LECTURA

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 10-13. 17

 

Hermanos: Los exhorto, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos vivan en concordia y no haya divisiones entre ustedes, a que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar. Me he enterado, hermanos, por algunos servidores de Cloe, de que hay discordia entre ustedes. Les digo esto, porque cada uno de ustedes ha tomado partido, diciendo: “Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Pedro, yo de Cristo”. ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O han sido bautizados ustedes en nombre de Pablo? Por lo demás, no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R. Aleluya, aleluya.

 

Jesús predicaba la buena nueva del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad. R.

 

EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Mateo: 4, 12-23

 

Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías: Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que yacía en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y yo los haré pescadores de hombres”. Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron. Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, en cuyas manos está el destino del universo, y pidámosle confiadamente que escuche las oraciones de su pueblo. Oremos diciendo:

TODOS: Acuérdate, Señor, de tu pueblo.

1. Por la santa Iglesia de Dios, para que busque cada día con mayor afán el rostro de su Señor, y sus fieles se esfuercen en purificarse de todas sus faltas y pecados. Roguemos al Señor.

2. Por los que gobiernan las naciones, para que trabajen con interés y constancia por la paz y el bienestar de los pueblos, a fin de que reine en ellos la justicia y la paz. Roguemos al Señor.

3. Por los enfermos, los encarcelados y por todos los que sufren, para que Dios, Padre de misericordia, venga en auxilio de sus males. Roguemos al Señor.

4. Por todos los que estamos aquí reunidos, para que el Señor nos conceda perseverar en la fe y progresar en el mutuo amor. Roguemos al Señor.

 

Sacerdote: Dios nuestro, que has fundamentado tu Iglesia sobre la fe de los apóstoles, escucha nuestras oraciones y haz que, iluminados con tu palabra y unidos por los vínculos de la caridad, nos convirtamos en signo claro de salvación y de esperanza para cuantos viven en las tinieblas. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, benignamente, nuestros dones, y santifícalos, a fin de que nos sirvan para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

PREFACIO

Historia de la salvación

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque naciendo, restauró nuestra naturaleza caída; padeciendo en la cruz, borró nuestros pecados; resucitando de entre los muertos, nos proporcionó el acceso a la vida eterna, y ascendiendo hasta ti, Padre, nos abrió las puertas del Reino de los cielos. Por eso, unidos a la multitud de los ángeles y de los santos, te aclamamos, llenos de alegría: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Acudan al Señor; quedarán radiantes y sus rostros no se avergonzarán.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Dios todopoderoso, que, al experimentar el efecto vivificante de tu gracia, nos sintamos siempre dichosos por este don tuyo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.